En junio de 2010, Juan Moreno Yagüe, abogado sevillano; redactó un escrito de carácter administrativo, fundamentando en derecho, solicitando al Congreso de los Diputados que le permitiera participar en las votaciones de la Cámara. Desde su casa, por Internet. Esta propuesta está recogida en Democracia 4.0
La propuesta es muy buena, pero son algunas las voces que se alzan en contra de la proporcionalidad de los votos de la misma como un punto flaco.
Con ánimo a no dejar pasar la estupenda oportunidad que nos brinda una propuesta como esta, hemos estado debatiendo en asambleas, discutiendo, analizando... tras largas vueltas de tuerca, creemos haber encontrado una remodelación a la propuesta que queremos dejar plasmada en este artículo con el fin de que pueda servir para poder, quién sabe, llegar todavía a una propuesta mejor o llevar esta misma como estandarte de una evolución en la ley electoral. A nuestra propuesta, en honor a aquella de la que deriva, le hemos llamado Democracia 4.1:
Tendríamos dos formas válidas de votar. La primera, como hasta ahora, de forma anónima, una vez cada cuatro años, personándonos en las urnas. Este voto sería una delegación durante 4 años, y sería irrecuperable hasta que haya finalizado la legislatura. Los partidos tendrán tantos votos a repartir entre sus diputados como aquellos que consiga en las urnas.
La segunda opción sería la de aquellos que preferimos votar a través de internet y de forma directa. El día de las elecciones tendríamos que votar a un representante (listas abiertas) de alguno de los partidos que se presente. Este voto quedaría asignado a este diputado a la hora de asignar escaños. Pasado el día de las elecciones, y una vez asignados los escaños, podríamos recuperar ese voto para votar directamente en aquellas decisiones del parlamento que nos sean de interés. Incluso podríamos cambiar nuestro voto de representante cuantas veces queramos a lo largo de la legislatura entre aquellos que han sido elegidos por el pueblo y han ganado un escaño en el parlamento.
¿Quienes serían diputados? Aquellos elegidos el día de las elecciones por la suma total de votos en las urnas más los votos a través de internet.
¿Tendrían todos los diputados el mismo poder? No, el poder del voto de cada diputado sería proporcional al número de votos de ciudadanos que tenga en esos momentos, bien derivados de las urnas, bien conseguidos a través de internet.
¿Cuanto vale el voto de un ciudadano que vota directamente? Pues ni más ni menos que 1, su voto individual. El de un diputado podría valer, por ejemplo, 153.456 que sería el número de votos ciudadanos que tiene en ese momento más el suyo propio como ciudadano.
Esto posibilitaría la siguiente situación: Un ciudadano vota en las elecciones a través de internet. Deja su representatividad en manos de un candidato del PSOE. Llegado el momento el PSOE quiere modificar la constitución (por ejemplo), sin consultar al pueblo, y este votante del PSOE no está de acuerdo. Por ello coge su DNIe, se va a su ordenador y le quita su apoyo al diputado del PSOE en el que había confiado, dándoselo a IU por ejemplo, que sabe que votará en contra de esa modificación... o también podría simplemente quitárselo al PSOE para llegado el día de la votación, poder votar directamente como si el mismo estuviera en el congreso, pudiendo asegurar que su voto va directamente a defender su postura en contra de dicha modificación de la constitución.
¿Es posible y seguro este método? Si, el estado actual de la técnica y la tecnología permite tener un sistema como este perfectamente seguro y anónimo, pudiendo utilizarse incluso encriptación de alta seguridad a la hora de entrar a modificar el voto de cada persona.
¿Sería necesario invertir mucho dinero en este sistema? La inversión sería igual a la que costase el diseño, programación y mantenimiento de los servidores centrales "parlamentarios". Todo ciudadano puede disponer ya, hoy en día, de un DNIe suficiente para poder votar.
¿Y aquellos ciudadanos que no quieren, no saben o no pueden ejercer el voto electrónico? Es completamente compatible con el modo de votación tradicional de representación, depositando su voto en las urnas una vez cada cuatro años. Además de esto, se podrían habilitar ordenadores públicos en los ayuntamientos y edificios públicos, así como clases gratuitas para enseñar a la gente a usar su DNIe para votar.
Para más información sobre la parte jurídica, trámites, etc. podéis remitiros a la página de Democracia 4.0.
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