"Los Mercados", el nuevo dios, la nueva fe.
Nuestro nuevo Dios, "Los Mercados", impuesto como dogma de fe por parte de las burguesas clases gobernantes, nos ordena humillarnos ante ellos y poner el amor por él por encima de nuestras propias vidas.
Nos dice: "Habéis de buscar la estabilidad presupuestaria, nadie puede gastar más de lo que ingresa. Debéis de financiar mis actividades y a mis acólitos, los bancos, con dinero público. La salvación de vuestras almas y economías, solo vendrá volviendo a la senda del crecimiento perpetuo, no importa que el planeta sea fino."
Si bien es cierto que el primer dogma, "estabilidad" va en contra del último "crecimiento perpetuo"... no importa, la trinidad económica es un dogma que no se cuestiona, hacerlo sería pecado y nos llevaría a perdición de nuestras almas.
Afirma que a través del consumo salvarás tu alma, solo a través del tener llegarás a ser algo en la vida. Tu grandeza se medirá por cuánto haya costado aquello que tienes. No importa que cuando mueras todo se quede aquí, tu alma será salvada a través de la bula pontificia de tu tarjeta de crédito.
Los neoinquisidores, armados con casco y porra, ya están en la calle esperando obedientemente cumplir las órdenes de sus superiores, que demuestran tener gran fe por el nuevo dios. Esperan impacientemente a poder castigar a los herejes que no creen en la nueva fe.
La misión de evangelización del nuevo credo ya se está llevando adelante con éxito desde hace unas décadas, incluso a través de guerras santas si fuese necesario. "Justicia Infinita" o "Libertad Duradera" han sido algunas de las cruzadas más famosas y sangrientas. Otras muchas son silenciadas o escondidas con ánimo de no mostrar las atrocidades cometidas en nombre del nuevo dios.
Ahora el pueblo se revela contra este nuevo credo, contra este nuevo dios, que solo trae miserias a las gentes los pueblos. Voces valientes surgen en contra, pidiendo la libertad de creencia, pensamiento, vida y dignidad humana. Pidiendo la paz. Este nuevo movimiento es castigado, desprestigiado, negado, ignorado, apaleado y desacreditado por el nuevo dios, sus acólitos y su cúpula de poder.
¿Llegará un día la liberación? Solo está en manos del pueblo creer en si mismos, sin necesidad de ningún becerro de oro al que adorar, sin necesidad de crear sus propios dioses, dogmas y credos. Está en mano de la humanidad, liberar su pensamiento y liberarse a si mismos, quitándole de esta forma legitimidad y poder a la nueva iglesia financiera que intenta subyugar a la humanidad a través de la mentira, la hipocresía y el miedo.
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