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La Soberanía Global


¿Cual es el sentimiento global que une todas las reivindicaciones ciudadanas en todo el mundo? La indignación. ¿Que reclaman? Casa, trabajo, transparencia, sanidad, educación, servicios sociales, libertad de expresión, derecho de elección, agua, comida... en resumen, soberanía.

¿Todos buscamos la misma soberanía? No siempre, cada persona busca la soberanía arrebatada en su propia realidad, entorno y día a día. Mientras en España l@s indignad@s en la calle reclaman la soberanía política y económica, millones de personas tienen problemas todavía más serios como para pensar en su soberanía política... ellos necesitan soberanía alimentaria.

¿Cómo podríamos definir la soberanía global? Como aquella soberanía a la vez plural e individual, inherente al ser humano y a su propia naturaleza y necesidad de autonomía, dignidad y libertad. Aquella soberanía que engloba todos los ámbitos de la vida y todas las vidas de todos los seres humanos de la tierra.

Dentro de la soberanía global se engloban los siguientes tipos de soberanía:
  1. Soberanía alimentaria para todos los pueblos y personas del planeta, garantizando el derecho de los pueblos y de las comunidades a definir sus políticas agrícolas, pesqueras, alimentarias y de tierra que sean ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas a sus circunstancias únicas. Esto incluye el verdadero derecho a la alimentación y a la producción de alimentos, que todos los pueblos tengan acceso a una alimentación sana, nutritiva y culturalmente apropiada, a una capacidad para mantenerse a si mismos y a sus sociedades garantizando el libre acceso al agua, la tierra, las semillas naturales y la biodiversidad.
  2. Soberanía social que defienda al individuo en igualdad con el resto de su comunidad, así como con las demás comunidades del planeta, garantizando sus derechos y deberes, el cumplimiento de la declaración universal de los derechos humanos, el derecho a vivir en paz y en libertad, dignidad e igualdad dentro y fuera de su territorio, independientemente de su sexo, raza, condición social o económica, ideología, religión, orientación sexual o cualquier otro tipo de pensamiento o diferencia con el resto de los individuos de su comunidad, dentro de un marco de respeto mutuo por los derechos y deberes de todos y todas.
  3. Soberanía cultural que respete y proteja las identidades de los pueblos originarios y las minorías dentro de un mundo global y multicultural. Que garantice el libre acceso al conocimiento y a la información de forma transparente y eficaz, el libre acceso a los medios de comunicación y a las nuevas tecnologías, la libertad de pensamiento y de expresión, la libertad de creencias y prácticas religiosas, separando completamente a estas de un estado y unos poderes públicos que han de ser verdaderamente laicos. La libertad de ideología y la libertad cultural. Soberanía cultural que garantice el acceso a una educación libre, de calidad y gratuita a todos los niveles de formación para todas las personas del planeta.
  4. Soberanía política que garantice una democracia real, directa y participativa, la libertad y el derecho a la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones políticas que afectan a su presente y futuro a través de sistemas seguros de voto electrónico y referéndum. La transparencia absoluta de la administración y los poderes públicos y el libre acceso a toda la documentación generada por estes. Que proteja la soberanía política de las comunidades y pueblos con identidad propia, así como su reconocimiento dentro de las estructuras y jerarquías políticas estatales e internacionales como pueblo soberano dentro de su marco territorial.
  5. Soberanía económica, energética y mercantil, garantizando unos servicios bancarios y financieros que protejan los intereses de todos y todas. El libre acceso al crédito a intereses justos y con criterios éticos. La dación en pago en créditos hipotecarios. Un estricto control de las finanzas y las transacciones internacionales, persiguiendo y luchando activamente contra la especulación. Un correcto reparto de las riquezas y un equilibrio solidario de los impuestos. La eliminación de los paraísos fiscales y de los privilegios de los grandes capitales. El control de los mercados y de los movimientos de mercancías, protegiendo el comercio local y de proximidad, garantizando un comercio justo basado en valores éticos y medioambientalmente sostenibles. Medidas y leyes que garanticen la soberanía energética de los pueblos, aprovechando los recursos de los que disponga su territorio en beneficio de todo su pueblo soberano. Una soberanía que garantice al individuo la libertad de autoproducción de energía para el autoconsumo a través de los medios a su alcance, respetando los valores de la sostenibilidad y minimización del impacto ambiental.

Quizás en nuestro día a día podamos disfrutar de una pequeña parte de alguna de estas soberanías, pero estamos muy lejos de encontrar la soberanía global a la que como ser humano autónomo y libre deberíamos de tener acceso. En algunas regiones de la tierra, esta soberanía es tan nula que ni siquiera tienen acceso la comida, el agua o la tierra para lograrla.

Cada día, intereses privados nos arrebatan nuestra soberanía global a través del poder militar, político, judicial, económico y mediático. La privatización de los servicios y los estados, de las empresas públicas, los recursos y las tierras. La venta de las libertades humanas, la falta de regulación y el libre comercio. La libertad de circulación para los capitales, pero no para las personas. La privatización de los beneficios, pero la socialización de las deudas... día a día, perdemos soberanía, perdemos libertad.

Para luchar por la soberanía global ha nacido la generación actual que desde las calles y plazas de mundo comienza a alzar la voz reclamando sus derechos. Es la primera vez en la historia de la humanidad que el ser humano tiene acceso a una comunicación tan ágil y sencilla entre los pueblos y las naciones, y es por eso que es la primera vez que el germen de la evolución se propaga tan rápido y en tan poco tiempo.

El 15 de Octubre del 2011 tendrá lugar la primera manifestación mundial coordinada de la historia de la humanidad, un hecho que pasará a la historia como la primera vez que los pueblos del planeta se pusieron de acuerdo para trabajar "Unid@s por un cambio global". La reivindicación de la soberanía global está más cerca que nunca de llegar a las calles.

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